domingo, 1 de enero de 2012

Vivencias - Despidiendo el 2011

Reflexiones y Vivencias

Cierro los ojos y pienso. Entro en El Disparadero y releo mi último post del año 2010. Parece increíble que haya pasado ya un año completo. Titulé el 2010 como el año de las luces y las sombras, ya que durante el mismo viví momentos dulces y amargos por iguales dentro de un entorno profesional y económico durísimo. Hubo satisfacciones personales, pero también decepciones y sinsabores. Cuando ayer por la tarde buscaba un título apropiado que describa este 2011 que dejamos atrás, me venían a la mente imágenes y sentimientos de todo lo vivido. De nuevo contrastes, tal vez más frío que calor, azul oscuro casi negro, como apuntaría Daniel Sánchez Arévalo, pero con optimismo, pensando que el futuro será mejor y que todo lo acontecido será para bien.

Por un lado ha sido un año de mierda, y perdón por la expresión. He sufrido en carnes propias la crudeza de un entorno macroeconómico que realmente da miedo, lo que me ha hecho olvidar más veces de las que me gustaría que tengo un trabajo maravilloso. En ese sentido, me han salido hasta canas y realmente lo he llegado a pasar mal. Por otro lado, el 2011 ha sido el año en el que me ha tocado, como dice la canción, volver a leer el modo de empleo de la soledad, tras nueve años estupendos que no hacían presagiar este desenlace. El 2011 también ha sido el año en el que nos dejó mi querida abuela Chelo, quien entre sus 36 nietos siempre tuvo un lugar especial para mi y siempre me lo hizo sentir. Entre tantas vicisitudes tampoco he podido terminar la tesis ni dedicarle el tiempo que me hubiera gustado. Realmente no he podido más, pero de este 2012 no va a pasar, seguro que sí.

Pero pese a todo lo anterior, dando un pasito para atrás y cogiendo algo de perspectiva, debo decir también que el 2011 ha sido un año de mucho crecimiento. Cuando uno explora lo desconocido, cuando pisa arenas movedizas y terrenos resbaladizos pero es capaz de mantenerse en pie, termina dando un paso al frente. Creo también que este ha sido el caso en este año que acabamos de dejar atrás. Ocurre, como apunta mi buena amiga Paloma, que cuando uno lleva un tiempo escalando, tiende a sobrevalorar lo que le queda por subir y a subestimar todo lo avanzado por el camo. Visto con la perspectiva que señalaba antes, el 2011 ha sido un año positivo. A veces me olvido que el crecimiento personal es como el físico, como cuando eras pequeño y te dolía la pierna. No se puede progresar sin sufrir al menos un poquito.

El 2011 también ha sido el año en el que mis amigos han vuelto a demostrarme que son los mejores, estando allí siempre que lo he necesitado, acudiendo sin necesidad de llamarles, no dejándome sólo en ningún momento. Nadie es un fracaso si tiene amigos, como decían en la película "¡Qué bello es vivir!", y ellos han tirado de mi en aquellos días en los que las fuerzas flaqueaban, al igual que mi familia, como siempre a la altura de las circunstancias. A menudo nos olvidamos de lo que realmente es trascendente en la vida. Como propósito de enmienda para este 2012, prometo tenerlo en cuenta.

Cerraba el 2010 pensando que no podría volver al deporte, que tan importante ha sido para mi durante toda mi vida. Tras varias visitas a los médicos, tras varias idas y venidas, tras casi un año y medio de dudas sin poder jugar, me puse manos a la obra. Con mucho esfuerzo en septiembre me volví a calzar las botas y ayer, cuando crucé la línea de meta de la San Silvestre, una sensación de satisfacción y orgullo me invadió. El deporte de nuevo me ha vuelto a enseñar que nunca hay que bajar los brazos y que con esfuerzo y sacrificio uno puede conseguir lo que se proponga. Que lo que no te mata realmente te hace más fuerte, y que lo importante no es caer, sino ser capaz de levantarse. Hoy comienzo un año que promete ser tan complicado como el anterior, pero con la seguridad de que quién ha sido capaz de levantarse una vez, es capaz de hacerlo otras cien.

Sí, 2011 podría titularse "Peleando a la contra", como la canción de Quique González. Ya sabéis, "no paren el combate todavía y cuenten hasta diez". Y tal vez por ello una de las canciones que más me han impactado este año ha sido "El Boxeador" de Bunbury, la cual os dejo ahora. Para mañana dejo un post sobre las medidas del gobierno tomadas antes de ayer. Hoy de momento toca disfrutar de un nuevo año que comienza y que no deja de ser una página en blanco sobre la que hay que escribir. De acuerdo, los augurios no son todo lo buenos que nos gustarían, pero como dice el vídeo que os dejo, "golpea mejor quién golpea primero".¡A por ello!

Feliz 2012 para todos y mis mejores deseos para vosotros y vuestras familias




4 comentarios:

Pedja dijo...

querido Ferra,

Gracias por el post, el blog y sobre todo por coincidir en la vida, espero que en el 2012, coincidamos mucho más aún y sigamos mejorando y aprendiendo, un fuerte abrazo amigo.

Fernando dijo...

Grande, Pedro. Por pasarte y por tu comentario. Gracias por aquellos dos días en Londres, magníficos dentro de este 2011 tan duro, y gracias por los días que vendrán.

Gracias a ti por estar ahí y por ser mi amigo. Seguro que este 2012 va a ser estupendo en todos los sentidos.

¡Nos vemos pronto!

Un fuerte abrazo

Bodega Ateneo dijo...

...golpea mejor, quien golpea dos veces....gran canción!
Te deseamos lo mejor para este año 2012 amigo Fernando, un fuerte abrazo!

Fernando dijo...

Muchas gracias, Rafa. Mis mejores también para ti y tu familia en este año que comienza. Un fuerte abrazo!