sábado, 21 de enero de 2012

Economía - Sobre la Futura Reforma del Sector Financiero

Algunos apuntes

Tras el "shock" que supuso la subida de impuestos del pasado 30 de diciembre, somos muchos los que llevamos un tiempo esperando la otra terapia de choque que necesita España para salir del actual atolladero en el que nos encontramos. Me estoy refiriendo a las tan ansiadas reformas estructurales que se vienen pidiendo a gritos desde hace casi 4 años y que hasta la fecha nadie se ha atrevido a acometer con la contundencia que la actual coyuntura requiere. Si alguno recuerda mi post de hace un par de meses acerca de "los retos económicos de Mariano Rajoy", los tres primeros que se señalaban eran precisamente los más urgentes y de los que ya vamos sabiendo algo: la reforma del mercado laboral, la reforma del sector financiero y el control del déficit público. Hoy me quiero centrar en el segundo, porque el Ministro Luis de Guindos ha dejado caer ya varias perlas al respecto y la cosa va a tener miga. Al menos me lo parece.

Según diferentes medios de comunicación nacionales y extranjeros, los planes que ahora mismo maneja el Gobierno de Mariano Rajoy pasan por obligar a la banca española a dotar unas provisiones de unos 50.000 millones de euros para hacer frente a sus activos tóxicos inmobiliarios. Estas provisiones, además, deberán hacerse contra el propio beneficio de la banca, lo que implicará que aquellas entidades financieras que no puedan hacer frente a las mismas, estarán obligadas a fusionarse y recapitalizarse, porque de otra forma no serán viables. En estos casos, para facilitar la reordenación del sector, el gobierno plantea que aquellos bancos y cajas que opten por un proceso de integración, podrán provisionar de forma paulatina para garantizar la viabilidad del sector. Como la cuestión es compleja, paso a explicarlo para todos los públicos de la mejor manera posible.

Comencemos por explicar lo que es una provisión y el por qué se aplica al hablar de la banca y sus activos inmobiliarios. Situémonos en los años 2000/2001. Por aquel entonces el mundo entra en la llamada crisis "puntocom" que afecta a todos los países desarrollados salvo a España. Para atajarla, se aprueban a ambos lados del Atlántico unos tipos de interés bajísimos y se le inyecta dinero al sistema. En un contexto global, mucho de ese dinero viene a parar a España, economía aparentemente boyante, con un bajo nivel de endeudamiento público y privado y con unas grandes necesidades de financiación para promocionar un déficit de viviendas derivado, entre otras causas, del boom migratorio que vive nuestro país en aquellos años y la incorporación de la generación "baby boom" al mercado laboral, con su consiguiente independización del hogar familiar. Así pues no encontramos con una demanda de vivienda incontenible que supera en mucho la oferta. Los precios, por lo tanto, suben. Los promotores se ponen a construir como locos. Como hay dinero de sobra en el mercado interbancario a unos tipos de interés de risa (por debajo de la inflación), no hay problema en endeudarse, lo que hace más sencillo todavía optar a una vivienda. Los precios, por lo tanto, suben todavía más.

Al calor de unos precios que parecía no tener techo, al mercado inmobiliario llegan muchos especuladores, lo cual hace que se siga inflando la burbuja. La ley del suelo que aprueba el gobierno de Aznar, lejos de solucionar el problema, contribuye todavía más a la especulación, lo que hace que todavía suban más los precios. Cuando nos queremos dar cuenta, estamos en el año 2008, con un sector privado muy endeudado y con un sector financiero que tiene una exposición al sector inmobiliario que directamente da miedo. Cuando comienza la crisis, se para la compra / venta de viviendas. Los bancos dejan de financiar a las promotoras y comienzan a producirse quiebras en cadena de las mismas. A la par, la banca comienza a "comerse" viviendas de particulares que, al perder su empleo, se ven incapaces de hacer frente a sus hipotecas. De repente, nuestro sistema financiero se convierte en el principal agente inmobiliario del país.

Los bancos y cajas no tuvieron más remedio en muchos casos, para poder cobrar, que aceptar suelos, inmuebles, viviendas y edificios de oficinas, terminados y a medio terminar, como moneda de cambio. En el mejor de los casos, los valores asignados a estos bienes eran los del momento de auge de la burbuja. En muchos, ni siquiera. Simplemente se canjeaba la deuda por el activo, asignándole a éste el valor de aquella. La realidad, sin embargo, es que 4 años después ni los suelos ni las viviendas valen lo que valían, y ni siquiera se le aproximan.

Existe un principio básico en cualquier sistema contable que es el de "prudencia". Esto quiere decir que las ganancias sólo se computan cuando realmente se producen (para entendernos, me apunto un beneficio única y exclusivamente al vender un bien y siempre que lo que obtenga sea superior al valor contable del mismo), pero que las pérdidas se deben reflejar desde el mismo momento en el que tengamos constancia de que nuestros activos ya no valen lo que marca nuestra contabilidad. Para reconocer dicha pérdida, se ha de dotar una provisión. Este es claramente el caso. La banca tiene muchas viviendas que valen mucho menos de lo que ellos dicen que valen. Mucha gente se pregunta cómo es posible que nuestros bancos hayan estado aparentemente ganando dinero estos años y que pese a todo el crédito no fluya. Bueno, la respuesta es más complicada de la que voy a aportaros, pero digamos que buena parte de ese beneficio era ficticio, por cuanto no se estaban reconociendo las pérdidas que todas las entidades estaban teniendo por la caída en picado del sector inmobiliario. 

Una de las claves por las que es necesario que este proceso se lleve a cabo es para fomentar la transparencia y confianza en el mercado interbancario. Éste es dónde los bancos acuden a "comprar" el dinero que luego prestan a empresas y particulares. Desde el 2008 el mismo está casi muerto y en los últimos meses me atrevo a decir que  hemos asistido a un "credit crunch" igual o peor que el que vino después de la quiebra de Lehman Brothers. Buena parte del por qué de esta sequía estriba en que nadie se fía de nadie y en buena medida es así por los balances de todas las entidades. La basura de la banca europea fueron las "subprime" que se "comieron" procedentes de EEUU y ahora la deuda periférica de Grecia, Portugal e Irlanda. Nuestra basura es el sector inmobiliario. La pregunta que se hacen los banqueros: "tal y como tengo yo el balance de mal, ¿cómo le voy a prestar dinero a esta otra entidad que es posible que esté incluso peor que yo?". Sin limpiar balances, es imposible que el crédito vuelva a fluir.

¿Qué consecuencias tiene el que dicha limpieza se haga contra sus propios beneficios? La más importante que no se va a emplear dinero público. En primer lugar porque el estado ahora mismo no puede permitirse, tal y como están sus números, abarcar esta operación. Cabe recordar el jardín en el que se metió Irlanda en su día al avalar su gobierno a sus bancos. No es lo mismo, vale, pero conviene tenerlo en cuenta. En segundo lugar, por el agravio comparativo con el resto de ciudadanos y empresas españolas, los cuales han asumido una subida de IVA y del IRPF en los últimos dos años. Creo que todos tenemos derecho a saber, por ejemplo, que la adquisición de la CAM por el Banco Sabadell la estamos pagando entre todos. Igual que los rescates de Caja Castilla La Mancha o el Banco de Valencia.

¿Por qué se tendrían que fusionar muchas entidades? Fundamentalmente porque son muy pocas las que pueden soportar este ajuste tan radical. Muchos bancos entrarían en pérdidas porque no tienen beneficios que puedan abarcar sus desmanes inmobiliarios y el mecanismo para evitar su intervención sería la integración en otras entidades financieras. El principal incentivo que se daría para llevar a cabo tal fusión sería el de dar la posibilidad de hacer las provisiones en un mayor plazo, porque para una entidad una intervención estatal siempre es catastrófica.

A todo esto, ¿qué opina el sector? Pues siempre "off the record", comienzan a haber ciertas voces críticas dentro del mismo que argumentan que obligar a dotar estas provisiones al mismo tiempo que la Autoridad Bancaria Europea les exige elevar el nivel de capital principal, va a llevar a la asfixia del sector, así como, con la boca pequeña esta vez, reclaman ayudas públicas para poder llevar a cabo la limpieza necesaria en los balances y favorecer la integración. Evidentemente, la banca juega su papel, pero ahora a mi me gustaría explicar también lo que ocurriría en una PYME normal y corriente que se encontrara en una tesitura parecida a la del sector financiero por tener un stock sobrevalorado: 1) Tendría que dotar una provisión que probablemente le hicera entrar en pérdidas, 2) Si las pérdidas redujeran su patrimonio neto y fondos propios en una cantidad significativa, tendría que recapitalizarse o reducir capital para compensar pérdidas, por cuanto podría entrar en causa de disolución, y 3) Seguro que no le ayudaba el estado. ¿Por qué debería ser diferente con la banca? ¿No se les ha ayudado suficiente? 

Veremos cómo termina todo ésto y como se encajan las piezas, pero de momento me gusta cómo suena la música. Todas estas medidas no van a servir para que el crédito vuelva a fluir a corto plazo, pero sí deberían reforzar al sector financiero, fomentar la transparencia y recuperar la confianza, aspectos claves para que a medio plazo sí que vuelva a circular el dinero y con éste la inversión y el crecimiento.

Dejo para el final mi reflexión moral de todo este asunto. En un momento en el que se cuestiona el estado de bienestar y que hay conquistas sociales que corren serio peligro, tal vez sería bueno que se le consultara al pueblo sobre la necesidad de destinar o no más dinero público al sector financiero. Que cada uno exponga sus argumentos y se vote, porque como en más de una ocasión he expuesto, no hay nada más frustrante que el que haya quién juegue con red debajo y siempre salga de rositas. Así como que no tengamos todavía una moraleja clara de este desvarío que comenzó hace cuatro años.






No hay comentarios: