martes, 11 de septiembre de 2012

Banda Sonora - Imagine

Crónica de una Generación

No creo en las casualidades y sí en las causalidades. Las cosas no suceden porque sí, sino por un cúmulo de actos y circunstancias que se van concatenando a lo largo de la historia. Las decisiones de las personas se enmarcan dentro de un contexto ético, moral y de valores que determinan la legitimidad de nuestras acciones. Creo que hay pocas verdades absolutas, como también desconfío del relativismo que engloba nuestras sociedades de un tiempo a esta parte. Creo que hay fenómenos morales, pero que también los hay moralmente interpretados, y es ahí donde cada generación rinde cuentas ante la historia. El progreso moral es también progreso, y no sólo el económico o el social, si bien cada día tengo menos claro que los tres se puedan separar.

Imagino que les pasará a casi todas, pero a menudo tengo la sensación de que mi generación ha vivido demasiadas cosas muy deprisa y como decía al principio, no creo que haya sido al azar. Hoy se cumplen 11 años de la caída de las Torres Gemelas, y desde entonces he asistido atónito a una serie de hechos que se vienen dando, uno detrás de otro, de un tiempo a esta parte sin que apenas se levante la voz. A los atentados del 11-S, le siguió la inauguración de las guerras preventivas, aquellas que se hacían porque sí, para evitar supuestos males mayores. Incluso comprobé asustado como cuando la invasión de Irak, el argumento de los medios afines a la oposición del momento, basaban buena parte de su argumentación en la legalidad o no de la guerra, y no en el fracaso que toda confrontación bélica supone en sí misma.Tras aquello siguieron los atentados de Madrid, los de Londres, más guerras, más fanatismo, más saltarse la legalidad a la torera, encontrando en según qué foros mayor o menor justificación a todo lo que estaba sucediendo. Las personas malas matan, las buenas no. Se reduce simplemente a eso.

Desde hace unos años vivimos otro tipo de terrorismo. En este caso el financiero. Gracias al mismo millones de personas han perdido sus viviendas, sus ahorros y sus puestos de trabajo. Los excesos los hemos cometido entre todos, pero las facturas sólo las pagan unos pocos, los cuales a menudo, han sido los menos culpables de lo que estaba sucediendo.Se salvan a bancos y países en pos de evitar un mal mayor, mientras los ciudadanos honrados que trabajan lo mejor que pueden, son cada vez más pobres. Nadie se siente responsable de nada y los políticos se preocupan simplemente, y con perdón, de salvar su culo, lo cual en el fondo es coherente con lo que han hecho estos años, "dimitir" de sus funciones más elementales y participar en la fiesta vivida. En paralelo, se hace la vista gorda con los excesos cometidos en los países en vías de desarrollo. Bajo el paradigma de que la maximización del beneficio era buena para el conjunto de la sociedad, se ha permitido casi de todo en la economía global, siendo el resultado una mayor fractura entre los países ricos y pobres, como diferentes informes de la FAO para Naciones Unidas se han encargado de demostrar no hace tanto. Tristemente, cada vez que un movimiento ciudadano espontáneo ha surgido de la nada, no han faltado los buitres políticos tratando de hacer ideología de los mismos. Es repugnante.

No, como decía, no son casualidades. Vivimos una crisis de valores espantosa, la peor en muchas décadas, en la que faltan referentes morales. Se da por bueno todo o casi todo, se fomenta el adoctrinamiento, el pensamiento único, y faltan voces críticas que realmente pongan el dedo en la llaga. Hemos deshumanizado nuestra economía, nuestras sociedades, nuestro día a día. Hemos denostado valores como la gratuidad, la solidaridad, el esfuerzo o la generosidad para subir al hedonismo y al egoísmo al más importante de los altares, aún a costa de machacar a los demás.

Por ello, en tal día como hoy, he querido traer a colación la maravillosa "Imagine" de John Lennon, la cual siempre es fuente de inspiración. Aunque este post pueda parecer pesimista, nada más lejos de la realidad. Creo que las capacidades de crecimiento de las personas son infinitas y estoy convencido que de todo esto saldrá una generación mejor, aunque ahora cueste verlo. Hoy es el primer día del resto de nuestras vidas.

Dedicada a todas aquellas personas con valores, aquellas que como yo siguen creyendo que otro mundo es posible, dónde los ideales predominen sobre las ideologías, y dónde las personas estén realmente en el centro de todas las decisiones que se tomen.

"You can say I´m a dreamer,
 but I´m not the only one
I hope some day You´ll join us
and the world will live as one"


2 comentarios:

Katy dijo...

"Vivimos una crisis de valores espantosa, la peor en muchas décadas, en la que faltan referentes morales".
Tal cual, constato que los sueños y esperanzas de muchos tardarán en fraguarse. Estamos en decadencia y algo nuevo nacerá pero tardará unos cuantos siglos en fraguarse.
Esta canción de Imagine también la he subido hace mucho a mi blog. Es todo un símbolo.
Magnífico y clarificador tu post.
Un abrazo

Fernando dijo...

Millones de gracias, Katy, por pasarte y por tus palabras. La cosa pinta muy fea, pero el agujero es tan grande que yo creo que hay lecciones que los que estamos viviendo esta crisis en primera línea del campo de batalla nunca olvidaremos. Alemania tiene pánico a la inflación desde lo del 29 y a nivel económico al país le han bastado unas décadas para reinventarse. Pienso que que no tardaremos tanto en sacar conclusiones, pero también que Europa se tiene que reinventar.

Y sí, Imagine es fuente de inspiración permanente.

Un fuerte abrazo!